viernes, 9 de septiembre de 2011

SOBRE LA VISITA DE J. RATZINGER Y LA "JMJ"

    En un primer momento, iba a abstenerme comentar nada sbre la JMJ y la visita del Papa. Consideraba que si se iba a desarrollar como una "simple" reivindicación religiosa de una parte de la sociedad que quiere reunirse para compartir su fe y sus creencias, sería tan legítima como cualquier otra manifestación de religiosa, política...etc. Ahora bien, creo que tras una semana nos encontramos con una ciudad con buena parte de sus transportes colapsados (públicos y privados), de sus servicios saturados, problems de salubridad, pérdidas económicas en multitud de comercios derivadas del corte del tráfico en buena parte de las principales arterias de comunicación y, además, un ingente despilfarro público difícilmente justificable. 
      Respecto de los "peregrinos" y demás asistentes similares, considero que su comportamiento ha sido totalmente contrario a las exigencias del respeto que este acto requería. Si se ha desarrollado toda esta superestructura en favor de un acontecimiento al que no niego su importancia, la totalidad d los asistentes deberían, cuanto menos: 

          1) respetar el orden público (lo que no hicieron acudiendo a provocar en otras manifestaciones igual de legítimas); 

                        - Actitud de los asistentes a la contramanifestación




                  y 2) ser coherentes con lo que se supone que vienen a predicar y no dar lugar a estampas como la Plaza de España colapsada por centenares de peregrinos borrachos haciendo botellón y provocando verdaderos problemas de salubridad pública. Más allá de los problemas de acumulación de deshechos en las zonas céntricas de la capital, la asistencia de un millón y medio de personas al acto de cuatrovientos ha supuesto un total de 127 toneladas de basura. Comparativamente, en noche vieja rondaron las 18, 28 en la cabalgata de Reyes, y 75 en la marcha del Orgullo Gay.  




Podría decirse que estos actos no son la regla sino la excepción al comportamiento de los peregrinos. Sin embargo, no vemos que el resto de asistentes critique estos actos ni existe declaración al respecto, sino todo lo contrario, defensa e instigación a los mismos. Con semejante dispositivo, encima hay quienes se permiten actuar así con cargo al erario público para luego proclamar la inmoralidad ajena.

Digo esto porque respetaba sinceramente este acto, si no lo hiciera porque lo que en el se proclama fuera algo que "no me gustase" (como ocurre en temas como la eutanasia, el aborto, la homosexualidad...etc.) abogaría por actuar con “radicalismo” frente a quien discrepara. Y es que, justamente, son estas palabras del Pontífice instigando a defender el cristianismo tomando el radicalismo como instrumento, con la muerte aún cercana de setenta jóvenes noruegos por un fundamentalista católico y con un peregrino detenido en la Audiencia Nacional por pretender antentar contra la manifestación laica, hace que se me relajen, y bastante, los estándares morales respecto de los hechos bochornosos que estamos viendo. Supongo que J. Ratzinger no está apelando a la comisión de hechos como éstos, pero no hay duda de que es una persona lo suficientemente inteligente como para saber que "radicalidad" es antes sinónimo de intransigencia, intolerancia y violencia que de vehemencia o coraje, si es que era eso lo que pretendía decir. Por tanto, o bien es un completo imprudente, o bien sus palabras están cargadas de un grado de soberbía dificilmente mesurable. Otra opción podría ser que el lastre de su pasado juvenil de vez en cuando le rebrotara de su interior y no esté tan en desacuerdo.
Continuando, después de una proclama tan provocadora como esa, y viendo el comportamiento de quienes lo jalean, es simplemente de suma hipocresía la financiación pública (en sentido negativo, es decir, no mediante subvención, sino aliviando a sus organizador la carga presupuestario del evento mediante la proporción de espacios públicos o precios especiales), tanto por parte del gobierno central como del autonómico que han recibido las JMJ. Respecto del ejecutivo nacional, tan inmerso en los planes de ajuste que se llegó a recortar la ayuda al desarrollo, la prestación de estas ayudas es bochornosa  políticamente, como también lo es la complacencia pública que se ha prestado cuando, justamente, uno de los mayores acicates a las políticas pro-derechos ha sido el Vaticano y sus seguidores nacionales; respecto del autonómico, simplemente espero que cuando la ciudadanía reclame una financiación adecuada de la educación, la sanidad o la dependencia (actuaciones que no cubre el mercado), no recurra a la bandera del "no intervencionismo". En cualquier caso, he de darle las gracias a la Presidenta de esta comunidad por ratificar la tesis que defiendo desde este blog: el "no intervencionismo neoliberal" no es ni mas ni menos que intervencionismo de corte conservador y oportunista.


Finalmente, el comportamiento fascista que ha tomado la actuación policial exigiría tanto explicaciones como dimisiones en el Ministerio del Interior. No tomarlas agrava el mismo problema del que adolece la democracia española: la progresiva separación entre políticos y sociedad en esa impresión de que una parte de las instituciones están por encima de la Ley.

En fin, políticamente lo resumiré todo con una imagen:

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