viernes, 9 de septiembre de 2011

Bye Big Man, probably the next King of England


El sábado 16 de junio, a las 7 de la tarde tocó su último solo Clarence Clemons, el mítico saxofonista the la E Street Band. Aquejado en los últimos años de numerosas dolencias, sufrió un derrame cerebral el pasado día 11 del que definitivamente no ha podido recuperarse. Sin embargo, su muerte no es sólo la pérdida de un gran músico, sino  la de un personaje con un carácter extremadamente entrañable cuyo carisma contribuyó a moldear la historia reciente del Rock.


Criado desde niño en un ambiente de fervor religioso en que el Rock se consideraba casi como la más pura manifestación demoníaca, un accidente de tráfico truncó la prometedora carrera del joven Clarence como jugador de Fútbol Americano el día antes de realizar las pruebas para profesional en los Cleveland Browns, en las que era el candidato de todos los ojeadores. Sin embargo, Clarence se rehízo y con el ímpetu que le caracterizaba pasó a formar parte, por decisión propia y en un episodio inverosímil, de la incipiente E Street Band, el grupo liderado por Bruce Springsteen: en una noche de tormenta de 1971, Clarence se personó en el bar en el que Springsteen y los suyos tocaban y ante un público atónito con una figura de dos metros de altura y 130 kgs peso que había abierto la puerta de entrada haciendo tal estruendo que descuadro su marco y detuvo la música, simplemente espetó de cara a Springsteen: "vengo a tocar en tu banda". Clarence subió al escenario y tras un par de solos, los jóvenes de la E Street Band, antes más bien temerosos por la inquietante entrada en escena de aquella figura, como muchos reconocieron entre risas posteriormente, quedaron atónitos ante la fuerza de Clemons. Desde entonces, "The Big Man" se convirtió en insustituible en aquel grupo de veinteañeros de los `70 que dedicaban a la música todo el enorme tiempo que les dejaba el perpetuo desempleo en aquella América en crisis. Con un futuro asoladao por el estancamiento, la guerra y la inflación. la música se convertía en el refugio del que sólo salían para visitar el buzón con la esperanza de que la fatídica carta de envío a Vietnam que la semana antes había llegado para llevarse al joven de la casa de enfrente, probablemente sin retorno, no tuviera esta vez por destino su hogar. El carácter de Clemons fue imprescindible para trasladar a la música la fotografia de aquellos años y de ese sabor crítico sobre el que se construía un naciente nuevo Rock ´n´ Roll,  y del que  la mítica "Born in the USA", sin duda una de las mejores canciones del S. XX, sería su mayor expresión.

E Street Band en 1974





Capitol Theatre  (New Jersey), 19/09/1978


Cuarenta años después, acaba una carrera musical que deja tras de sí casi una veintena de trabajos con la E Street Band -entre ellos Greetings from Asbury Park, Born to Run, Darkness on the Edge of Town, The River, Born in the U.S.A., Tunnel of Love, Chimes of Freedom, The Rising o Working on a Dream- además de seis como solista- y colaboraciones con artistas de la talla de Aretha Franklin, Twisted Sister o Darlene Love hasta un dueto con el expresidente Bill Clinton en la fiesta de inauguración presidencial de 1993. Incluso, es famoso su papel en New York, New York, de Martin Scorsese, entre otras apariciones en cine y televisión.

Personalmente, considero que se va uno de los personajes más influyentes en la música moderna, que rompió esa regla del papel teóricamente secundario que parece que por obligación corresponde a los músicos de una banda tras su líder. Por ello, hoy todos los periódicos recogen la notica entre las más importantes, porque The Big Man era el tanto pilar y alma de una banda tan importante como el amigo y compañero inseparable de Bruce Springsteen, sin el cual éste no hubiera podido alcanzar ese lugar que hoy ocupa en la música, “The Boss”.

Aquí dejo mi tributo personal a ese gigante de sonrisa apabullante y de carácter explosivo que se comía los escenarios y se había ganado el cariño y la admiración de público y artistas. Siempre recordaré lo bien que lo pasaba de niño entre las risas de mis padres cuando cogía unas gafas de pasta y algo que se pareciera a un saxofón y le imitaba subido en el sofá de mi casa mientras por la minicadena fluía el solo de Jungeland, una música que me acompañó desde que tengo memoria y, según me consta, desde tiempo antes.









Bye Big Man

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